40 años de ANAPEH: vivir y sobrevivir de la hostelería

Juan Carlos Oroz (Sidrería Chez Belagua), Agustín Herrera (Bar Gorriti), María Ángeles Rodríguez e Iñaki Echeverría (Hotel El Castillo de Larraga), Javier Sesma (Café Bar Javier) y José Luis Lizarraga (Casa Jesús Mari), caminan por la calle San Agustín del Casco Viejo de Pamplona. (UNAI BEROIZ)

Seis hosteleros analizan la realidad del sector, los cambios que ha experimentado, los problemas a los que se enfrentan en su día a día y las bondades del oficio.

“Cuando el cliente sale feliz y dice lo a gusto que ha estado, esa satisfacción no se paga con dinero” “A nosotros nos multan y pagamos, pero nadie hace responsable al que causa el problema” “Emprender es difícil. Somos trabajadores y estamos en el negocio, no tumbados en la playa” “El reto es que se nos tenga más en cuenta. Y a nivel individual, sobrevivir y especializarnos” “Parece que los hosteleros estamos todos forrados. Hasta que divides el sueldo por las horas de curro”

 

En el imaginario colectivo al hostelero le cuelgan unos cuantos sambenitos. Se les declara culpables de todos los males puertas afuera de sus negocios;la falta de comercio, la suciedad o el ruido. Y son gentes con dinero que se quejan de vicio.

Pero en ese mismo imaginario colectivo resuena la frase “la hostelería es muy sacrificada” y se identifica al bar como un lugar casi místico. Un punto de encuentro con los tuyos en el que el hostelero se convierte en amigo, confesor o tertuliano político y deportivo.

A propósito del 40º aniversario de la Asociación Navarra de Pequeña Empresa de Hostelería (Anapeh), seis de sus socios cuentan cómo se ganan la vida, los problemas de su día a día y las virtudes de su oficio.

LA VIDA DEL HOSTELERO

Imagen de “gran negocio”

Las horas de curro

“Parece que los hosteleros estamos todos forrados… hasta que divides el sueldo por las horas de curro”, dice José Luis Lizarraga, de Casa Jesús Mari. “No conozco a nadie con un bar que no trabaje de 10 a 12 horas seis días a la semana”, añade Iñaki Echeverría, del Hotel El Castillo de Larraga. “Nos gusta la hostelería, tiene su encanto. Pero si pudiéramos no íbamos a ser masocas y estar todo el día ahí metidos. Cada caso es diferente;si el local es tuyo, si tienes que pagar un alquiler… pero esa imagen de gran negocio es para pocos afortunados. Tenemos un puesto de trabajo, un sueldo más o menos bueno, y estamos al pie del cañón detrás de la barra”, explica Juan Carlos Oroz, del Chez Belagua. “Sin embargo, parecemos empresas con 500 empleados”, considera por su parte Javier Sesma, del Café Bar Javier.

“El autónomo monta un bar porque tiene fuerza y voluntad de hacerlo. Y somos gente trabajadora. No tengo 5 camareros y estoy tumbada en la playa”, dice la presidenta de Anapeh María Ángeles Rodríguez (Hotel Castillo de Larraga).

Respecto a la falta de comercio que muchas veces se achaca a su sector, especialmente en el Casco Viejo de Pamplona, Agustín Herrera, del bar Gorriti, recuerda que “la calle Mayor era muy comercial en su momento, y apenas tenía hostelería. Ahora las calles que solo tienen comercio y no hostelería a las ocho de la tarde están muertas. En vez de echarnos en cara que la hostelería es la culpable, tenemos que buscar la forma de compaginar los sectores. Qué mejor para una calle. Vas a hacer unas compras y cuando estás hasta las bolas de llevar las bolsas, te echas una cerveza y un pintxo”, dice.

“Son sinergias que tenemos que potenciar”, agrega Juan Carlos. “Han cambiado las costumbres y los hábitos de consumo;Internet, Amazon, los grandes centros comerciales… Nosotros consumimos en el ultramarinos de la esquina, la pescadería, el mercado… y en cinco minutos estoy en mi local con el género perfecto. Ojalá hubiera más comercio, nos beneficiaríamos todos. Muchas veces se nos achaca que todo es hostelería, pero no es nuestra culpa. Nosotros hacemos un gasto brutal al comercio de cercanía”, considera.

REIVINDICACIONES

¿Hosteleros o policías?

‘Culpables’ del mal

La lucha contra los pisos turísticos ilegales o las licencias exprés en Sanfermines son batallas cotidianas de la asociación. También lamentan “la persecución fiscal de Hacienda. Se sigue teniendo esa imagen de que esto es un chollo y no declaramos. Nos miden con cifras de hace muchos años, no conocen la realidad. Y tenemos que demostrar nuestra inocencia”, reivindica Juan Carlos.

Por otro lado, censuran que al hostelero le toque controlar que no se saquen bebidas del local, ni se fume dentro ni los menores tiren de máquina de tabaco, apuestas o tragaperras. “Entiendo que hay que regular, evitar el ruido en la calle, etc… Pero a la hostelería del Casco Viejo de Pamplona nos han asado a multas”, explica María Ángeles. “Si nos ponen una sanción, pequeña o grande, evidentemente no vamos a cerrar. Se paga y se acabó. Pero con todo lo que no se denuncian en el exterior no pasa nada”, comenta Javier Sesma. “Nadie hace responsable al causante del problema. Los menores saben leer y en la máquina de tabaco pone prohibido a menores. Y sacan tabaco. Pero el responsable no es el menor ni su padre, es el hostelero”, añade.

“Si vas con el coche a 180 kilómetros por hora, ¿a quién le va la multa? ¿A la Volkswagen por fabricar un coche que alcanza esa velocidad? ¿Al concesionario de la autopista porque te deja ir a 180? No, va al conductor. ¿Y en mi bar tengo que estar con 20.000 ojos y además de todo el follón que tengo, estar vigilando? ¿O tener un tío en la máquina para que el crío no meta la moneda y otro en la puerta para que nadie saque el vaso?”, cuestiona Iñaki.

“Mi local es pequeño, bastante tengo con mantener al personal. Es un problema educacional. Y no puedes retener a una persona, ni vas a forcejear si quiere sacar el vaso a la calle. ¿Cuál es la salida? ¿Que llamemos mil veces a la Policía?”, se pregunta Agustín. “Cada vez que un señor se enciende un cigarro, ¿tengo que llamar a la Policía? La ley del tabaco entró en vigor en 2005, y todavía viene gente hecha y derecha preguntando si se puede fumar. La gente tiende a pasarse todo por el forro, pero lo pagamos los demás”, esgrime Javier.

“El ruido en la calle ha venido generado también por la ley del tabaco. Y hace mucho que los menores no pueden entrar en los bares. Ahora están en las bajeras, y de ahí al botellón. Atraviesas la Plaza del Castillo y los bancos son un auténtico botellón. Pero no preocupa ese ruido ni la suciedad. El problema es del que no ha recogido la terraza o tiene las cubas sin meter”, continúa. “Parecemos los ogros, pero la importancia del sector en Navarra, a nivel de puestos de trabajo e impuestos, es muy importante”, dice Juan Carlos. En concreto, apunta la secretaria de Anapeh Beatriz Huarte, un 7% del PIB.

VIRTUDES

Profesión que engancha

El trato con el cliente

“La gente viene a pasárselo bien. Y cuando sale contenta de una cena y te agradecen lo bien que han comido, lo a gusto que han estado, la fiesta que has montado… y ves que salen felices de tu local, eso da una satisfacción que no se paga con dinero. Muchos estamos aquí por eso”, cuenta Iñaki.

“Unos hemos entrado por herencia familiar y otros porque hemos visto una buena oportunidad. Te dejas llevar y cuando llevas un tiempo ya te has enganchado. Pero te tiene que gustar, porque si no te vas a una fábrica. Aguantas porque te gusta el contacto con la gente. Y da satisfacciones que por otro lado son quebraderos de cabeza. Preparar esto y lo otro, que todo esté limpio, ordenado, que si te falta un camarero… esas cosas que vas superando te hacen seguir en un oficio súper esclavo que a quien más quien menos le ha costado una relación, no ves a los críos… Si miras solo lo malo sales llorando”, piensa Agustín.

RETOS DE FUTURO

Especializarse y sobrevivir

Ofrecer calidad

“¿Los retos para el futuro? Sobrevivir”, dice Iñaki. “Lo mismo iba a decir yo”, sigue Javier.

“El reto de la asociación es que se nos tenga más en cuenta en todas estas reivindicaciones. Y a nivel individual, sobrevivir y especializarnos”, concreta Juan Carlos. “Eso de esperar a que la gente entre en tu local murió hace mucho tiempo. Tienes que buscarte la vida para ofrecer algo diferente”, dice Iñaki. “Se basa en el trato, el servicio o la calidad de lo que ofreces. El que no se centre en esto, no tiene nada que hacer”, finaliza Agustín.

 

https://www.noticiasdenavarra.com/2018/11/25/vecinos/40-anos-de-anapeh-vivir-y-sobrevivir-de-la-hosteleria

 

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