Navarra debe a la ruta jacobea una parte importante de su historia, cultura y configuración de muchos de sus pueblos. En la comunidad confluyen las dos rutas más antiguas del Camino de Santiago: el Camino Francés y el Camino Aragonés.

Llegando desde Francia, Roncesvalles se ha convertido en el más conocido punto de partida del Camino Jacobeo. La localidad Navarra está considerada como el segundo punto principal del Camino de Santiago, detrás de la catedral compostelana, debido a la fuerza histórica y simbólica del conjunto artístico de la localidad, en el que destaca la Colegiata y su Iglesia de Santa María del Siglo XII.

Por la ruta aragonesa, el Monasterio San Salvador de Leyre, la Iglesia de Santa María de Sangüesa y el imponente Castillo de Javier saludan al peregrino a su entrada a Navarra.

La Iglesia de Santa María de Eunate, patrimonio de la humanidad, el coqueto monasterio de Iranzu o el Santuario de San Miguel de Aralar se convierten en parada obligatoria para el peregrino.

Ambos caminos, francés y aragonés, se funden en una sola ruta en el puente románico de la localidad palaciega de Puente la Reina.

A su paso por Estella, Viana, Ujué, Pamplona y Tudela, el camino deja su estela en forma de iglesias y monasterios.