“Llevamos más de año y medio cerrados y lo que vemos es que nos están machacando”

El ocio nocturno, discotecas y bares especiales, ha sido los grandes pagadores de la crisis provocada por el coronavirus. Prácticamente olvidados por todos, salvo por las asociaciones como ANAPEH o ASBANA, donde se encuentran agrupados los negocios, lo cierto es que en los 18 meses que dura la pandemia apenas si han podido abrir unos días hasta las cuatro de la mañana; mientras que en otros han podido abrir hasta la una de la madrugada. Pero ese no es su horario y no son horas para su clientela, acostumbrada a acudir a estos locales cuando el resto cierran sus puertas. Un periodo de cierres y restricciones que les ha llevado al límite, con sus ahorros personales ya gastados y pendientes de pagar los créditos que se han visto abocados a solicitar mientras siguen haciéndose cargo de los gastos fijos, impuestos incluidos.

A una semana del próximo anuncio del Gobierno de Navarra sobre las nuevas medidas de flexibilización en hostelería, que a día de hoy se desconoce cuáles serán, cruzan los dedos para recuperar sus horarios, parte de su aforo y el consumo en barra, medidas que harían que sus negocios comenzaran a remontar y supondrían un mínimo alivio para unas personas que han visto cómo sus reivindicaciones durante todo este tiempo han servido para poco y que se han sentido criminalizadas por una pandemia que les ha castigado con dureza.

Así nos lo explica Urko Lazcoz, uno de los propietarios del Katos, local emblemático de la calle Labrit de Pamplona, que inauguró su padre en 1975, uno de los establecimientos de noche más veteranos de la ciudad.

Pregunta: Muchas personas creen que mientras estáis cerrados no tenéis gastos pero ¿es eso cierto?

Respuesta: en absoluto, de hecho hemos tenido unos gastos similares a cuando estábamos fuera de la pandemia, salvo alguna pequeña ayuda de la seguridad Social, que seguimos pagando, ahora ya igual que antes. De hecho pagamos la seguridad social de los trabajadores, también de los que están en ERTE, hipoteca, servicios como internet, agua, electricidad, tributos municipales, licencia de actividad… no tenemos gastos de proveedores, pero todo lo demás se tiene que seguir pagando.

P. Desde que comenzó la pandemia ¿cuánto tiempo habéis podido abrir?

R. Desde marzo de 2020 hemos abierto en dos ocasiones. En junio de este año, un fin de semana que nos dejaron hasta las cuatro, pero con la quinta ola lo volvieron a cerrar, y ahora, que abrimos hasta la una, pero no merece la pena porque no alcanzamos a cubrir los gastos. Pensábamos en al menos igualar para sacar trabajadores del ERTE, pero no ha llegado ni a eso.

P. Habrán sido tiempos difíciles

R. Muy difíciles. En año y medio hemos facturado cero, pero los gastos continúan ahí. Nosotros teníamos ahorros, pero nos los hemos comido y durante este tiempo hemos tenido que pedir dos créditos ICO. Además hemos tenido que invertir en reformar el local, mejorar el sistema de ventilación y renovación del aire, en el que tanto insistieron al principio de la pandemia y ahora estamos como estamos.

P. ¿Habéis podido optar a las ayudas concedidas por Gobierno de Navarra?

R. Hemos recibido dos ayudas, las que son a nivel autonómico, pero falta la del estado, que parece que va para largo. De momento con las ayudas que hemos recibido en comparación con todas las pérdidas y deuda adquirida no llegan ni al 8%. La tercera línea de ayudas esperamos que nos cubra los créditos ICO, si recibimos esa ayuda podríamos llegar al 40%  de las pérdidas, con lo que nos quedaríamos con el 60% por pagar. Aunque nos concedieran todo lo que pensamos que nos tienen que conceder en esta última línea, sigue siendo muy poco para lo que hemos perdido por el camino.

P. ¿Por qué no tenéis terrazas, no hubiera sido un alivio?

R. Hemos pedido cuatro o cinco veces terrazas de forma conjunta los bares de la calle, pero nos han dicho siempre que no. Decían que si esto es aparcamiento de coches, luego que si tres bares ya tenían terraza y en el nuestro no se contempla en su licencia… pero esto es una situación extrema, no entendemos por qué a esta calle no se le ha concedido. Hubiera sido muy fácil dejarnos trabajar, pero no ha sido posible.

P. ¿Cuántas personas trabajaban en el Katos antes de la pandemia?

R. Antes de la pandemia estábamos siete personas. Ahora los trabajadores siguen en ERTE y los autónomos sin ayudas porque se han acabado, pagando la cuota pero sin poder trabajar. Nuestra perspectiva es ir recuperando a la gente conforme se levanten las restricciones. Por nuestra parte el mínimo para abrir es un portero, un camarero y nosotros. De momento hasta la una, pero esperamos que nos dejen abrir  hasta las cuatro, como primera medida para llegar al mínimo.

P. Con las actuales medidas ¿cómo queda vuestro aforo?

R. Antes de la pandemia cabían 135 personas pero ahora estamos en 36 máximo porque, aunque el aforo sea del 50% , la distancia entre mesas no nos permite meter a más gente. Ese es otro de los problemas, porque si abrimos así y  encima hasta la una, los números no salen.

P. ¿Mantenéis contacto con el resto de compañeros y compañeras del sector? ¿Qué sensación es la que tenéis?

R. Estamos en contacto con el resto de bares de noche y lo que vemos es que nos están machacando. Llevo cerrado año y medio y como yo muchos compañeros. Parece que tuviéramos la culpa de lo que está sucediendo y mientras tanto ves botellones, fiestas… Creemos que si nos dejan abrir esas conductas se reducirían y que la gente también tiene derecho a celebrar y divertirse una vez que ya hemos superado el 70% de la población vacunada.

P. ¿Qué le pediríais a las instituciones?

R. Lo que nos gustaría es que nos tengan en cuenta, que vean que todos necesitamos vivir y poder desarrollar nuestro trabajo. Queremos soluciones y no ser los que paguemos el pato. Nos tienen que dejar abrir como al resto de negocios, con nuestro horario normal como se hace con el resto de negocios y con una reducción de las restricciones. Con el aforo actual, sin consumo en barra y la distancia entre mesas es muy difícil salir adelante, más en la situación en la que estamos.