Los alojamientos rurales de Navarra afrontan el periodo de Semana Santa con una alta ocupación, similar a la de otras temporadas, aunque aún puede haber sorpresas relacionadas con la meteorología. La primavera se presenta sin embargo llena de incertidumbres por el conflicto en Irán y sus consecuencias.
La Semana Santa vuelve a ser este año un periodo de alta contratación en los alojamientos rurales de Navarra, con reservas que alcanzan ya el 85% de su capacidad y la espera de las contrataciones de última hora, propias de estas fechas en las que la climatología es un factor determinante que incluye cierta incertidumbre, con nuevas contrataciones en caso de que haga buen tiempo y cancelaciones en caso contrario. A día de hoy las perspectivas son buenas para el fin de semana, no así para los primeros días festivos, con lluvias que podrían aguar el día de Jueves Santo.
Sin embargo, aunque estas fechas parece que la ocupación podría alcanzar hasta el 90%, el resto de la primavera se observa preocupación en el sector derivada de los acontecimientos de la guerra en Irán y la extensión del conflicto al resto de Oriente Medio, una circunstancia de afecta de manera especial al turismo internacional y en menor medida al nacional, que aún así también podría verse afectado por el alza de los precios de los combustibles y la inflación en general.
Según ha podido recabar ANAPEH en un testeo de las sensaciones que hay entre las personas propietarias de los alojamientos, el periodo que se abre ahora va a depender mucho de los acontecimientos internacionales, aunque se espera –más bien se desea- una rápida resolución del conflicto que haga retornar una cierta normalidad. Aún así se observa un parón en las reservas, lo que preocupa en el sector, que mira con recelo el futuro más próximo. Los acontecimientos dirán a qué atenerse.
Volviendo a la Semana Santa, los turistas que van a visitar Navarra son en mayor medida de origen nacional, con presencia de viajeros y viajeras de todas las Comunidades Autónomas, con prevalencia de los procedentes de la Comunidad Valenciana, Madrid y País Vasco, como viene siendo habitual en los últimos años.

