La batalla hostelera.

Hemos escuchado hablar de guerra. Contra la pandemia, contra la crisis, contra el desabastecimiento. Pero las guerras están hechas de batallas, de batallas ganadas para quienes ganan guerras y perdidas para quienes fracasan. Esta es una crónica de nuestra batalla, en pleno curso y de resultado incierto: la batalla de la hostelería

Desde ANAPEH lo que estamos haciendo estas semanas es la crónica de una carrera para salvar nuestro sector, una palabra fría que en realidad significa personas: camareros, cocineras, sumilleres, propietarias, limpiadores, agricultoras, ganaderos, bodegueras… Estos días hemos sido conscientes de lo que suponemos, de lo que ya sabíamos y de lo que no sabíamos pero intuíamos: somos importantes porque formamos parte de nuestro ocio y cultura, pero también lo somos porque más allá de lo que aportamos directamente al PIB y al empleo en Navarra nuestra actividad afecta a muchas más personas, empresas y emprendedores del mundo rural y de otros muchos campos que con sus productos y servicios permiten que podamos abrir la persiana cada día.

En ANAPEH hemos estado trabajando desde el primer día de confinamiento conscientes de lo que nos estamos jugando. Esta misma semana hemos organizado una formación dirigida al sector en medidas y protocolos de higiene y limpieza en los establecimientos y el uso de los EPIs. Más de 700 participantes, eso lo dice todo, significa preocupación pero también responsabilidad.

Participamos en una compra agrupada de EPIs de la mano de CEN y del Gobierno de Navarra, esta semana hemos recibido el primer pedido. Estamos a tope con todo lo que es la ampliación de los espacios de las terrazas en Pamplona para compensar la pérdida del espacio por las distancias establecidas entre las mesas.  Otra cuestión importante es el tema de los aforos, un aforo especial COVID y no el que reza en la licencia del local ya que éste atiende a criterios de evacuación.

En eso estamos ahora, entre otras muchas cosas que tuvimos que acometer desde la primera fase del estado de alarma: atendimos y tramitamos los ERTEs a todas nuestras empresas, las prestaciones por cese de los autónomos, toda la documentación para los préstamos ICOs, moratorias de hipotecas y numerosísimas consultas sobre los pagos de los alquileres, aplazamientos de pagos de impuestos, de cotizaciones de la Seguridad Social. Todo el equipo de ANAPEH dedicado a ello en cuerpo y alma. Porque hablamos de salvar nuestros negocios, pero también de salvar lo que suponemos y de cómo es nuestra cultura: el alma.

También desde la asociación se ha presentado ante la Administración la petición de demandas que consideramos necesarias para rescatar al sector: ayudas directas e incentivos fiscales cuando se reabran los negocios, reducciones de los índices o módulos tanto en IVA como en IRPF, subvenciones a las inversiones a acometer en los negocios para la adaptación a la situación COVID, avales con garantías e interés a 0, planes para la aceleración digital de las empresas o ayudas para esta transformación digital son algunas de ellas.

Y una prioritaria y totalmente necesaria es extender los ERTEs más allá del estado de alarma ya que el 100% de las plantillas de trabajadores no van a poder volver a sus puestos de trabajo cuando finalicen las diferentes fases. Esto es importante, muy importante para ganar la batalla de la que hablamos.

Es muy importante también el apoyo al tejido asociativo y una participación activa en los planes que acometa la Administración para impulsar al sector tanto hostelero como turístico.

Es necesario, y así lo hemos pedido al Gobierno de Navarra, poner en marcha una campaña de reactivación del consumo mediante bonos subvencionables para gastar en comercio, en hostelería y en turismo. Ayudará al gasto, ya que de esta crisis sanitaria el bolsillo de todos ha salido castigado. Iniciativas también que permitan sacar la actividad de los negocios a la calle es otra de las posibles ideas a poner en marcha.

Por otra parte Navarra tiene una gran oportunidad como destino turístico  donde la sostenibilidad y el respeto de la cultura propia de cada pueblo es su valor principal, un turismo de calidad no masificado y en esta premisa estamos trabajando para que haya verano, para que venga turismo de Navarra y nacional, porque el internacional de momento y mientras no se abran las fronteras no será posible.

Hay que ser muy conscientes de lo que hablamos: negocios hosteleros que en su mayoría representan economías familiares que se enfrentan a una desescalada que pone a sus negocios en una grave situación de riesgo por las restricciones, limitaciones en aforos y medidas exigidas. De hecho muchos de ellos no se plantean una apertura hasta, al menos, el mes de junio.

Durante este periodo de confinamiento hemos visto nuestras calles vacías, persianas bajadas, negocios cerrados, esperamos nos haya hecho reflexionar ante el modelo de ciudad y pueblo en el que queremos vivir, esto nos lleva a la importancia del consumo local, de disfrutar de nuestra hostelería y ayudarnos entre nosotros para salir de esta.

Esta es nuestra batalla, pero hay muchas más batallas: comercios, agricultores, empresas, familias… Ganándolas todas ganaremos la guerra.

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